CUENTOS -Escribir sin fumar-

“Escribir sin fumar es inhumano”. El otro día vi un video en Youtube. El Loco de la Colina (no me sé su nombre, es lo que ponía en los comentarios que deja la gente en la parte de abajo de la web) entrevistaba a Joaquín Sabina. Hablaban de la nariz, del güisqui y de fumar. Y Sabina decía que escribir sin fumar era inhumano; que vivir sin fumar era inhumano.

Yo no fumo. De nunca. Ni siquiera me ha entrado la curiosidad alguna vez. De hecho, nadie nunca me ha ofrecido un cigarrillo, imagino que tendré cara de no fumador o que pasó la época en que ofrecían la droga y el tabaco en las puertas de los colegios. El caso es que lo que sí intento hacer es escribir. De momento con poca fortuna. Ya va para 15 meses que no paro de escribir. Lo que sea. Relatos de las cosas que pasan por mi barrio, obras de teatro que me imagino que interpretan los viejos del parque o poemas rimando la lista de la compra, lo que sea. Luego los cuelgo en internet, en un blog, pero parece que casi nadie los lee. Como digo, no tengo mucha fortuna hasta ahora. Es por eso que la cita de Sabina me ha dado qué pensar. ¿Y si escribir no sólo consta de escribir? Porque yo escribir escribo, pero a lo mejor las cosas que digo no interesan; como que quizá estoy poco vivido. A eso tenía que referirse Sabina, imagino. Así que voy a encenderme un cigarrillo mientras redacto estas líneas. Para que te quede claro, he de adelantarte que aunque tú ahora estés leyendo sobre una pantalla de ordenador, yo estoy escribiendo a boli. Lo hago así porque no tengo ordenador en el cuarto. Por eso puedo fumar: sólo escribo con una mano. Si no, sería imposible. Así que en este momento me enciendo un cigarro (hace un par de segundos, vaya) y me pongo a fumar como un descosido. Calada tras calada. No me estoy tragando el humo, pero se me está poniendo la habitación hecha unos zorros y me lagrimean los ojos sin parar, casi no puedo apreciar si estoy redactando los renglones derechos.

Maldita sea mi estampa, se me acaba de caer la ceniza en medio del folio y se ha manchado el papel. Menos mal que luego lo paso a limpio. La experiencia está siendo desastrosa, imagino que igual que el relato. No paro de toser desde que me he tragado el humo del cigarro por accidente y me estoy mareando. Creo incluso que voy a vomitar. Coño, se me acaba de prender una esquina del papel, para chasco incendio la casa y se me cae el mundo encima. Si ni siquiera sé con qué dedos se coge el cigarrillo.

De repente ha entrado mi madre y me ha dado una colleja que me han salido las gafas disparadas un par de metros hacia delante, dando tres piruetas inenarrables y chocando contra la pared. La siguiente bofetada, ya en plena cara, ha sido porque se ha roto un cristal de las gafas al chocar contra la pared. No entiendo nada, porque el cristal, de alguna manera, lo ha roto ella, pero está histérica y no para de gemir y gritar que cómo es posible que un niño de nueve años esté fumando, que si me he vuelto loco.

“La locura en la infancia es un estado transitorio, seguramente una proyección paternal en el carácter en formación del infante. Desde luego que sigo en mis cabales, trato de indagar en conductas vituperables para de esa forma forjarme una sabiduría vital que la bicicleta que me regalasteis las últimas Navidades no está consiguiendo otorgarme hasta ahora. Por cierto, creo que ya no creo en Dios”.

Fin. De momento.

Mi madre debió de cansarse de abofetearme en ese instante, porque sus manos, en lugar de dirigirse a mis mejillas fueron esta vez hacia su cara, tapando las lágrimas que correteaban por entre los pliegues de sus dedos. Pobre mujer. No quise decirle que todo era por culpa de internet por si luego me lo quitaba.

Ahora ha pasado algo de tiempo y sigo sin fumar. Lo he intentado varias veces pero se me da fatal. Voy a esperar a ser adulto y tener sexo a ver si así lo logro. Sigo sin saber quién es Joaquín Sabina, el señor de Youtube, y mi vida está completamente hundida, no se la deseo ni a mi madre el día que me abofeteó. El caso es que mamá, cuando escuchó mi perorata, se quedó en estado de shock y según dejó de llorar me dijo que era un genio, que nunca había visto a un niño de nueve años con ese léxico. Siguió durante todo el verano dándole vueltas al tema del léxico ante mi estupor y finalmente decidió hablar con los abuelos para internarme en un colegio de niños súper dotados. Ya no puedo bajarme a la calle por las tardes, me hacen leer en soporte libro, no tengo internet y mi vida es una mierda. Una auténtica mierda. De hecho, llevo tres meses en esta súper escuela y todavía no sé lo que significa la palabra léxico, ni pienso buscarla en el diccionario por pura cabezonería.

Eso sí, he sacado una conclusión que lo mismo me da una lección positiva para el futuro: Si hubiera estado acostumbrado a fumar y hubiese tenido la destreza suficiente con el cigarrillo entre los dedos, mi madre nunca me habría pillado y ahora sería feliz. Tenía que haber empezado a fumar hace un par de años, a los siete, para que mi evolución como persona fuera la natural y no este simulacro de vida que me han montado. Pero de todo se aprende, no pienso permitir que me vuelva a pasar. Ya he ido indagando y haciendo mis pesquisas a ver qué chaval de aquí vende cocaína para ser un adelantado, pero de momento no doy con ninguno. Panda de pavisosos. Así duermen, como lechones.

PS: Para quien quiera ver la entrevista de Sabina, le dejo el link:

http://www.youtube.com/watch?v=GLtJMDPFFCs

Fin. Definitivo.

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2 comentarios sobre “CUENTOS -Escribir sin fumar-

  1. Mientes. A los 9 yo te he visto pellizcar el papel del canuto con la mano izquierda encima del volante del 127 robado a tu padre… No vayas ahora de señorito…

  2. Uno puede buscar en internet canciones de Sabina de la época de “Física y Química” y luego de “19 días y 500 noches”. La diferencia es que la voz está hecha mierda. Por el exceso de cigarro. Acaso de alcohol, pero fundamentalmente de cigarro.
    Es horrible llegar cada noche a tener que dormir medio sentado porque no podés respirar, porque tus pulmones hacen más ruido que un tren a vapor mientras descarrila.
    Perdón por el mensaje moralizante, pero lo mejor que alguien puede hacer es no fumar.
    Salú!

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