CUENTOS -Estas cosas pasan-

Siempre he creído que Don Quijote era un gilipollas. Como Jesucristo. Suena brusco pero es lo que pienso y mientras nadie se entere no voy mal parada. Son dos truhanes que sólo quieren hacerse de notar. Si no, de qué.

Yo he leído las andanzas de ambos y son poco creíbles. Pero es que ese no es el caso, el caso es que tratan de convencer a quien se encuentran por el camino de que ellos son diferentes. Mire usted, aquí diferentes somos todos, lo que pasa es que unos dan la murga y otros no, y los que la dan se llevan el gato al agua. Y el resto, a verlas venir. Y nunca vienen.

Y no quiero empezar con el debate de si existió Jesucristo y si existió Don Quijote. A estas alturas yo creo que sabemos que existieron los dos. Aquí la duda viene en si debemos guardarles la adoración que se les profesa hoy día. Y mi respuesta es negativa, claro está. Grandes figuras sí. Sobrevalorados y pesados, también.

Así que esta mañana me he ido a misa de doce, que lo cortés no quita lo valiente, y hemos estado escuchando Margarita y yo una homilía preciosa. Hasta que Don Anselmo se ha arrancado con lo de: “Cuando se acercaron a Jerusalén,  y vinieron a Betfagé,  al monte de los Olivos,  Jesús envió dos discípulos,  diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros,  y luego hallaréis una asna atada,  y un pollino con ella;  desatadla,  y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita;  y luego los enviará. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta,  cuando dijo: Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, sobre un pollino,  hijo de animal de carga. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó. Cuando entró él en Jerusalén,  toda la ciudad se conmovió,  diciendo: ¿Quién es éste? Y la gente decía: Este es Jesús el profeta de Nazaret, de Galilea”.

Es quijotesco, no me digas tú a mí que no. Es su punto de vista y ya está. Y yo creer en Dios y respetar a Don Anselmo es todo uno, pero esta maraña de explicaciones para hacerse ver diferente, pues eso, como luchar contra molinos. De remate, lo que yo te diga.

El caso es que Margarita me ha mirado como raro y yo lo primero que he creído es que había pensado en voz alta o me había leído la mente, que estas cosas pueden pasar. Pero no, porque si no me hubiera dicho algo de eso que estaba yo pensando y sin embargo me ha hecho una pregunta; rara, eso sí:

-¿Oye, y a ti qué te parece Jesucristo?
-Pues bien mujer, qué me va a parecer, si es el hijo de Dios.

 He disimulado yo. Y me suelta la muy fresca:

-Pues a mí me parece un gilipollas. Como Don Quijote.

Me he quedado a cuadros después de santiguarme. Y me he sonreído porque va a resultar que en una de las dos llevo razón: o estos señores eran unos gilipollas o Margarita sabe leer la mente. Que estas cosas pasan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s