POEMAS -Adicta al presente-

Te dejaste ser en mí,
tan adicta al presente,
sin querer guardar
nada para mañana.

Hoy te escribo desde el abismo
que supone el día siguiente,
ese momento al que nunca llegas
y desde el que todos te lloramos
recordando como tontos el pasado.

POEMAS -Como si de un coche se tratara-

¿Pero qué dices muchacho?
Qué sabrás tú de revoluciones, del campo,
de Asturias y de echar de menos las bombas que caían
al atardecer por la Gran Vía de Madrid;
tan crueles como justamente repartidas.
¿Que no tienes ganas de qué?
Las ganas no se tienen, se las inventa uno.
No creo que venga eso que dices escrito en los libros,
y si viene, si viene deberíamos quemarlos.
¿Que no ha habido grandes filósofos en este país?
Pregúntale al abuelo del padre de tu madre, a ver si no
pensaba ese hombre. Y si no pensaba,
si no pensaba lo hubiesen quemado mucho antes.
¿Pero cómo que qué digo, muchacho?
Yo sí que echo de menos levantarme a las 12,
una bici con marchas como si de un coche se tratara,
un coche al hacer la comunión, como si de una bici se tratara,
un abrazo, un plazo fijo, un negocio familiar.
Echo de menos aburrirme y no llevar razón,
haber querido más a tu madre,
dejarme llevar por el alcohol, en lugar de llevarle
yo siempre a él de vuelta a casa.
Echo de menos la vida, la libertad de hacer lo que quiera,
la libertad de poder pegarte ahora mismo dos hostias por insolente,
por mucho que tenga que coincidir contigo en que ambos
echamos de menos aquello que nunca pudimos tener.

POEMAS -El jugador-

Por Carlos Marzal

Habitaba un infierno íntimo y clausurado,
sin por ello dar muestras de enojo o contrición.
En el club le envidiaban el temple de sus nervios
y el supuesto calor de una hermosa muchacha
cariñosa en exceso para ser su sobrina.
Nunca le vi aplaudir carambolas ajenas
ni prestar atención al halago del público.
No se le conocía un oficio habitual,
y a veces lo supuse viviendo en los billares,
como una pieza más imprescindible al juego.
Le oí decir hastiado un día a la muchacha:
Sufría en ocasiones, cuando el juego importaba.
Ahora no importa el juego. Tampoco el sufrimiento.
Pero siento nostalgia de mi antigua desdicha.

Al verlo recortado contra la oscuridad,
en mangas de camisa, sosteniendo su taco,
lo creí en ocasiones cifra de cualquier vida.
Hoy rechazo, por falsa, la clara asociación:
no siempre la existencia es noble como el juego,
y hay siempre jugadores más nobles que la vida.

De “El último de la fiesta”

 

 

POEMAS -Lo que importa-

No importa
si no saludas en la escalera
siempre que al salir por el portal
vuelvas la cara
y se te escape una sonrisa.

No importa
si se van tus ojos
a otros ojos más atentos
que los míos,
ciegos de tanto esquivarte.

No importa
si pasa el tiempo
sin querer pasar
en nosotros
nada que no sea pasado.

No importa
si amanece y sigue la tele puesta
con anuncios de tormenta
de verano que te obligan
a esconder el biquini de camuflaje.

No importa
si me ignoras en las redes
mientras yo caiga en las tuyas
y suplique un feliz año que termina
cada vez que oigo jolgorio en tu puerta.

No importa
siquiera
que nada te importe
mucho menos el destino
que aseguras
nunca va a volver a cruzarnos;
no de aquella manera.

No importa nada,
qué me iba a mí a importar,
mientras empujes la puerta
y acudas puntual
cada noche
al encuentro
de mi boca
y tus instintos más primarios,
esos que es lo único
que a nosotros
realmente
nos importa.

#UnaMadreEs un tupperware.

Juan Vicente, ve poniendo unos cuantos famosetes en un vídeo chungo. Que hablen a cámara, claro, que acongojen a la gente y se sientan interpelados por la alta cultura. Y quítale el color, no se te olvide. Necesitamos que lloren, coño Juan Vicente que pareces tonto, y con color nadie llora desde ‘Sonrisas y lágrimas’. Música: Lacrimógena, si nos cobran mucho por la de ‘La lista de Schindler’, mete una de piano de biblioteca de sonidos y arreando. Eso es, desvirtúa la realidad todo lo que puedas. De las 15 acepciones, 5 frases compuestas entre las que incluye “madre de familia”, que es la especificación que ellos andan buscando y otras 23 expresiones más que encuentras buscando “madre” en la RAE, di sólo una y así logramos que parezca que son unos cabrones sin alma contra los que hay que luchar a golpe de gastar unos centimillos más en la marca Puleva. Claro, claro, también mete hombres, que haya paridad de esa, aunque la palabra padre tenga el mismo significado pero en masculino, que los hombres de este país todavía no eligen la marca de la leche, tú hazme caso a mí. ¿Lo tienes? Venga, dale al botón imprimir y ponlo en el internet ése. La de campañas que habré hecho con público obtusos y tres becarios como tú, si es que se me ponen los pelos como escarpias. Ah, y ni se te ocurra empezar con los chistecitos de #UnaMadreEs un tupperware porque me jodes la campaña por la red.

https://www.youtube.com/watch?v=jD7Rxi1KSmg